
“Cuando la conciencia se mira a sí misma” - La Fórmula de Grabovoi y Yom Kippur
- Luis Alfredo De la Rosa
- 1 oct 2025
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 8 oct 2025
Hace unos días mi esposa me envió un video por instagram. En él, un entrevistador contaba que había perdido dinero en efectivo, billetes sueltos, y no recordaba dónde. Podría haber sido en cualquier lugar. Sin embargo, intuyó que lo había olvidado en una cafetería, aunque parecía improbable que aún estuviera allí. Decidió meditar en una fórmula que para ser honestos jamás había escuchado acerca de ella o de su autor, es más me toco escucharla varias veces para escribir la fórmula:
G1 · G1 = K1i · G1.
Y lo sorprendente fue que, al ir a la cafetería, el dinero seguía allí. La mesera lo había encontrado y nadie lo había reclamado, y se lo devolvieron íntegro. El entrevistador, agradecido, dejó un 10% de lo recuperado a la persona que se lo devolvió.
Lo curioso es que ese video nunca me llegó de la manera que mi esposa planeaba mostrármelo. Yo había cerrado recientemente mi cuenta de Instagram. Pero, de forma inesperada, el mismo video apareció en mi feed de shorts. Y ahí estaba, frente a mí, una fórmula que cuando la entendí vi porque había me aparecido/llegado. Nada es coincidencia. En ese instante comprendí que debía compartir el mensaje que guardaba esa expresión matemática.
La fórmula y su creador
La fórmula proviene de Grigori Grabovoi, un personaje controversial del siglo XX–XXI, conocido como científico, matemático y místico nacido en Kazajistán que trabajó con teorías sobre conciencia, regeneración y la posibilidad de moldear la realidad mediante fórmulas numéricas y estructuras matemáticas.
Yo, en lo personal, no sabía quién era ni conocía su historia. Pero cuando vi esta fórmula, algo en ella me habló directamente. No tanto su autor, sino la estructura misma. Sentí que allí había un mapa para comprender mejor cómo funciona la conciencia y cómo podemos alinearla con el Creador.
Variables y significado

• G1 → la conciencia humana alineada al Creador. Representa nuestro estado más puro de percepción, cuando dejamos a un lado las máscaras, las culpas y los condicionamientos, y nos reconocemos como chispa divina.
• G1 · G1 → la conciencia aplicada sobre sí misma. Es cuando la conciencia se observa a sí misma desde la conciencia, un espejo infinito, una multiplicación de la atención. Como mirar dentro de un espejo que refleja otro espejo: una cadena sin fin de autoconciencia.
• K1i → el coeficiente de corrección e innovación. Grabovoi lo llamaba el “factor de transformación”, el punto donde la realidad puede ser renovada, purificada y elevada.
• K = coeficiente. Una constante que regula todo el proceso, recordándonos que hay leyes divinas que sostienen la Creación.
• 1 = unidad. El estado ideal, la perfección de la conexión con el Uno.
• i = índice de variación. Aquí está una de las claves más profundas. La “i” no es solo una variable matemática; en el lenguaje de las matemáticas representa lo imaginario, lo que está más allá de la realidad visible. Pero también puede entenderse como el infinito potencial que late en cada instante. Es decir, cuando la conciencia se mira a sí misma, no se queda encerrada en un bucle cerrado, sino que abre la puerta a lo ilimitado. La “i” nos recuerda que siempre hay una posibilidad más, una expansión más, una realidad más que puede revelarse.
• K1i · G1 → el resultado. La conciencia, al mirarse, no se queda igual; se expande, se corrige, se eleva. Pero no se pierde: sigue siendo G1, solo que más cercana al Creador.
Meditación en cada parte de la fórmula
G1 - Imagina que en este Yom Kippur cierras los ojos y respiras profundamente.
G1• G1 - Piensa en tu conciencia alineada al Creador. Respiras y recuerdas que eres chispa divina. No un cuerpo, no un error, sino un reflejo del Uno.
K1i - Imagina que tu conciencia se mira en un espejo interno. Ese acto de observarte a ti mismo con amor, sin juicio, es el inicio del perdón. Yom Kippur no es flagelarse, es multiplicar la conciencia de quién eres realmente.
K - Siente el soplo del Creador corrigiendo y transformando lo que parecía roto. Es el momento en que tus pensamientos repetitivos, tus miedos y tus tropiezos son tomados y renovados, para regresar convertidos en luz.
i- Visualiza esa “i” en la Fórmula, cómo una Yud, cómo como un portal infinito. La “i” es la invitación a salir del límite, a creer que incluso aquello que parece imposible puede ser recreado. En este Yom Kippur, esa “i” es la llave del perdón: porque allí donde tú ves límites, el Creador ve posibilidades infinitas. Cada lágrima, cada palabra de confesión, cada silencio en tu corazón abre una dimensión nueva de vida, de abundancia, de pureza. La “i” es el infinito en ti.
K1i · G1 - Finalmente, entiende que tu conciencia no se anula. Se expande. Sale más pura, más clara, más alineada con la Fuente.
Reflexión para Yom Kippur
Yom Kippur es precisamente este proceso. Durante todo el año nuestra conciencia se dispersa, se multiplica sin dirección, se queda atrapada en bucles. Pero en este día, la conciencia se observa a sí misma. Nos vemos desde dentro, desde la raíz, y pedimos corrección.
El Creador es el K1i de nuestra vida: el factor que corrige, que transforma, que no permite que el reflejo se quede en error, sino que lo eleva en innovación.
Así, cada repetición en nuestra mente no es un estancamiento, sino una oportunidad de expansión. Cada recuerdo que regresa, cada arrepentimiento, cada oración, no nos atrapa… nos libera. Porque al final, todo vuelve a G1: la conciencia unida al Creador.
Invitación final
En este Yom Kippur, te invito a reflexiona y recordar que Eres chispa divina, alineado al Uno. Obsérvate, reconócete, y multiplícate en conciencia.
Acepta la corrección, la transformación, el soplo renovador. Entra en el infinito, en lo que no conozcas, en lo que trasciende tu entendimiento. Allí te deja abrazar por el Creador.
Regresa al Creador, expandido, renovado y pleno.
Que esta fórmula no sea solo un pensamiento, sino un movimiento en tu interior. Porque Yom Kippur no es tristeza ni vacío, es el día donde nos convertimos en conciencia multiplicada en unidad con el Creador.



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