
La Guerra Ya Está Ganada
- Luis Alfredo De la Rosa
- 4 sept 2025
- 3 Min. de lectura
La Torah en esta porción semanal nos dice:
כִּי־תֵצֵא לַמִּלְחָמָה עַל־אֹיְבֶיךָ וּנְתָנוֹ ה’ אֱלֹקֶיךָ בְּיָדֶךָ וְשָׁבִיתָ שִׁבְיוֹ
“Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, y el Eterno tu D-os los entregue en tus manos, y tomes su cautivo” (Devarim 21:10).
El Sentido Literal
En su contexto original, este versículo habla de la guerra física que el pueblo de Israel debía librar al entrar en la Tierra Prometida.
Pero ya aquí vemos dos detalles esenciales:
1. No dice “si sales a la guerra”, sino “cuando salgas”. La guerra no es opcional, es inevitable.
2. No dice “tal vez Hashem los entregará”, sino “Hashem los entregará en tus manos”. La victoria no es incierta, está asegurada.
La guerra interior – El nivel secreto

Nuestros sabios de la Kabbalah nos enseñan que este pasuk describe también la guerra interior del alma.
• Miljamá (מלחמה, guerra) comparte raíz con Lejem (לחם, pan). Así como el pan requiere esfuerzo y refinamiento para ser alimento, el deseo humano necesita ser trabajado para transformarse en Luz.
• El verdadero enemigo no está afuera, sino adentro: el ego, los miedos, los hábitos que nos desconectan de la raíz divina.
• La Torah no dice “y destruirás al enemigo”, sino “y tomarás su cautivo”: el trabajo no es eliminar, sino capturar la energía del deseo y elevarla hacia la santidad.
El Arizal enseña que en cada deseo, incluso en el más bajo, hay un nitzotz (chispa de Luz). Cuando el hombre “sale a la guerra” y enfrenta su Ratzon Atzmi (voluntad egoísta), esas chispas se liberan y regresan a su raíz.
Ratzon – Eretz – Tzinor

El secreto de la victoria
• Ratzon (רצון): voluntad. Todo comienzo espiritual nace de un deseo profundo. Sin Ratzon no hay movimiento ni guerra.
• Eretz (ארץ): tierra. Nuestros sabios explican que “Eretz” viene de “ratzta” —la tierra que quisohacer la voluntad de su Creador. La tierra es el símbolo del deseo receptivo, del recipiente.
• Tzinor (צינור): canal. Cuando el Ratzon se alinea con la Voluntad divina, se abre el canal por donde fluye la abundancia.
Salir a la guerra significa activar la voluntad (Ratzon), sembrarla en la tierra fértil del alma (Eretz) y abrir el canal (Tzinor) que conecta con la Luz.
Jasidut – Bitajón, la llave de la victoria
Los maestros jasídicos amplían este pasuk con enseñanzas profundas:
El Baal Shem Tov enseña que “Salir a la guerra” es salir del Mitzrayim personal, de nuestras limitaciones internas. El que confía y se atreve a dar el paso más allá de la lógica, despierta fuerzas infinitas.
El Sefat Emet nos dice que la verdadera prueba no es derrotar al enemigo, sino decidir salir. En ese instante ya se despierta ayuda celestial.
El Rebe de Lubavitch establece que el Bitajón (confianza absoluta en Hashem) no es solo un sentimiento interior, es una fuerza espiritual que abre los canales de bendición.
Así se revela el secreto: El Ratzon enciende el movimiento. El Bitajón asegura que la victoria ya existe y la hace descender a la realidad. El enemigo mismo se transforma en aliado cuando sus fuerzas son elevadas.
Conclusión

Este pasuk/versículo nos enseña un principio eterno:
“Cuando salgas a la guerra”, sal, no te quedes encerrado en tus limitaciones… “Hashem los entregará en tus manos”, la victoria ya está decretada desde el nacimiento del Ratzon/deseo… La guerra espiritual no es para destruir, sino para transformar: la oscuridad en Luz, el ego en generosidad, el deseo en un canal de bendición.
En la práctica, cada vez que enfrentamos una situación difícil, debemos recordar: el resultado ya está asegurado en manos del Creador. Lo único que se nos pide es salir con voluntad y certeza.
Hoy cada uno de nosotros libra sus propias guerras: En la familia, cuando buscamos la paz en el hogar. En el trabajo, cuando enfrentamos crisis económicas. En la vida interior, cuando queremos liberarnos de hábitos dañinos.
El camino es el mismo: Despertar un Ratzon puro. Sostenerlo con Bitajón absoluto: confiar que la victoria ya fue decretada en lo Alto. Dar un pequeño paso en acción: abrir el Tzinor para que la Luz fluya. Ver la victoria revelarse: porque ya estaba sembrada desde el inicio.
El secreto, entonces, no es esperar la victoria para confiar, sino confiar porque la victoria ya fue otorgada desde el nacimiento del Ratzon.



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