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Perlas de Torah para la mesa de Shabbat – Beshalaj

Una invitación personal a cruzar el mar


Primera perla — Detenerse y sentir desde dónde me muevo


וַיִּסַּע מַלְאַךְ הָאֱלֹהִים הַהֹלֵךְ לִפְנֵי מַחֲנֵה יִשְׂרָאֵל וַיֵּלֶךְ מֵאַחֲרֵיהֶם וַיִּסַּע עַמּוּד הֶעָנָן מִפְּנֵיהֶם וַיַּעֲמֹד מֵאַחֲרֵיהֶם׃


Vayisá malaj HaElohim haholéj lifné majané Yisrael, vayélej me’ajareihem; vayisá amúd he-anan mipneihem, vaya’amod me’ajareihem. - “Y el mensajero de Elohim que iba delante del campamento de los Hijos de Yisrael se movió y fue detrás de ellos; y la columna de nube se apartó de delante y se colocó detrás.”


Antes de que el mar se abra, la Torah nos muestra algo muy humano: una pausa. Lo que iba delante se coloca detrás, como cuidando, como diciendo: ahora no corras, detente.


Este primer Pasuk-Versículo es una invitación simple: cierra los ojos un instante y respira normal. Trae a tu conciencia una situación concreta de tu vida donde sabes lo que deberías hacer, pero sigues esperando una señal externa. No la analices. Solo reconoce ese borde interno.


En el primer nombre והו, esto es la primera ו (Vav): conexión. Conectar intención y corazón antes de actuar. Shabbat nos enseña que no todo empieza con movimiento; a veces empieza con honestidad interior.


Segunda perla — Abrir espacio sin forzar


וַיָּבֹא בֵּין מַחֲנֵה מִצְרַיִם וּבֵּין מַחֲנֵה יִשְׂרָאֵל וַיְהִי הֶעָנָן וְהַחֹשֶׁךְ וַיָּאֶר אֶת־הַלַּיְלָה וְלֹא־קָרַב זֶה אֶל־זֶה כָּל־הַלָּיְלָה׃

Vayavó bein majané Mitzráyim uvein majané Yisrael; vayehi he-anan vehajóshej, vayáer et haláilah; velo karav ze el ze kol haláilah. “Y se interpuso entre el campamento de Mitzráyim y el campamento de Yisrael; y fue nube y oscuridad, y alumbró la noche; y no se acercó uno al otro en toda la noche.”


La misma nube que oscurece para unos, ilumina para otros. Nada cambia afuera; cambia el espacio interior desde donde se vive la experiencia.


Este segundo pasuk nos invita a llevar suavemente una frase al centro del pecho, sin decirla en voz alta, solo sintiéndola: “Elijo moverme desde quien ya soy, no desde lo que temo.”


En el nombre והו esto es la ה (Hei): permitir. No resolver. No forzar. Solo abrir espacio para que algo nuevo pueda nacer. Shabbat nos recuerda que cuando damos permiso interno, la noche también puede iluminarse.


Tercera perla — Una acción pequeña y verdadera


וַיֵּט מֹשֶׁה אֶת־יָדוֹ עַל־הַיָּם וַיּוֹלֶךְ יְהוָה אֶת־הַיָּם בְּרוּחַ קָדִים עַזָּה כָּל־הַלַּיְלָה וַיָּשֶׂם אֶת־הַיָּם לֶחָרָבָה וַיִּבָּקְעוּ הַמָּיִם׃

Vayet Moshe et yadó al hayam; vayólej YH”VH et hayam berúaj kadím azá kol haláilah; vayasem et hayam lejaravá, vayibak’ú hamáyim. “Moshé extendió su mano sobre el mar, y YH”VH hizo retroceder el mar con un fuerte viento oriental toda la noche; puso el mar en seco y las aguas se partieron.”


El mar no se abre de inmediato. Primero hay una mano que se extiende. Luego, toda la noche, algo profundo comienza a moverse.


Este tercer pasuk nos invita a preguntarnos con sinceridad: ¿Cuál es la acción más pequeña, honesta y real que puedo hacer hoy, incluso si el mar todavía no se ha abierto?


En el nombre esté pasuk es la segunda ו (Vav): acción encarnada. No espectacular. No perfecta. Solo coherente con quien ya eres.


De mi para tu mesa de Shabbat



Todo comienza deteniéndose. Moshé frente al mar no lucha con la duda ni entra en debate interno. Su silencio no es vacío; es enfoque. Deja de mirar el problema y se centra en reconocer el poder de HaShem que ya está presente. Ese silencio es el primer movimiento interior: no reaccionar, no huir, no forzar. Solo estar.


Ese momento activa la primera ו (Vav). La conexión entre intención y corazón. No hago nada todavía, pero dejo de pelear conmigo mismo. Ahí empieza la verdadera confianza.


Luego llega la respuesta de HaShem: “¿Por qué clamas a Mí? Habla a los Hijos de Yisrael y que marchen.” No es un reproche, es una apertura. HaShem no empuja el mar; crea espacio. Ese es el movimiento de la ה (Hei): permitir sin forzar, abrir un campo donde algo nuevo pueda suceder.


Y solo entonces aparece Najshón ben Aminadav - el impulso animal redimido. No con un acto heroico, sino con una acción pequeña y honesta: entrar al agua. No espera certeza, no exige señales. Camina. Esa es la última ו (Vav): acción encarnada, coherente y posible.


En ese orden se completa la meditación del Nombre ו־ה־ו. No se pronuncia. Se personifica. Se habita.


Eso es Ehyeh Asher Ehyeh (seré el que seré) ser quien ya soy y ese está dispuesto a dar el primer paso, desde la confianza y la certeza, sin esperar que el mar se abra primero… y luego se abre el mar… Elohim responde!!!


Que este Shabbat sepamos detenernos como Moshé, no para huir de la duda, sino para dejar de pelear con ella. Que podamos abrir espacio sin forzar, confiando en que la respuesta de HaShem ya está en camino. Y que tengamos el valor de dar una acción pequeña y verdadera, como Najshón, aun cuando el mar siga delante. Cuando eso ocurre, no hay que forzar milagros: en ese momento el mar se abre porque reconoce al que ya está listo para cruzar.

 
 
 

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