
Rosh Jodesh Elul: La Puerta de los 40 Días
- Luis Alfredo De la Rosa
- 24 ago 2025
- 5 Min. de lectura
Esta mañana de domingo, junto con mi esposa y mis dos hijas, salimos a tomar un café y decidimos caminar para disfrutar de los parques que rodean el área donde vivimos (recientemente nos mudamos). En el camino, los cuatro creímos escuchar el sonido del shofar de las selijot de la sinagoga en la cual nos congregamos.
Normalmente no asisto los domingos, ya que priorizo el tiempo en familia; hay momentos para hacer tefilá y hay momentos para despertar lo divino a través de la convivencia. Pero al escuchar ese shofar, todos nos miramos y dijimos: “Ese no puede ser nuestro amigo Tzadok, el encargado de tocar el shofar en la comunidad, porque la sinagoga está demasiado lejos”.
En ese instante recordé una enseñanza del Rebbe: “El sonido del shofar despierta el alma de cada judío hacia el proceso de unidad con el Creador”. Entonces comprendí que aquel no era un shofar físico, sino una señal espiritual: era la voz del Creador hablándole a nuestra alma para iniciar el proceso de teshuvá y renovación que nos trae el mes de Elul.
La Fuerza del 1 de Elul

Además de la energía propia de Rosh Jodesh, el día 1 de Elul (este domingo 24 de agosto al anochecer) es una de las oportunidades más importantes del año para transformar nuestro futuro. Esto ocurre porque marca el inicio de un proceso de 40 días que culmina en Yom Kipur.
Los sabios kabalistas revelaron un secreto: en la noche del 1 de Elul, justo antes de dormir, cuando el alma se dispone a ascender a los mundos superiores, podemos hacer un pedido especial. Este pedido no debe ser pequeño ni egoísta, sino algo que contribuya a nuestro crecimiento espiritual y a dar más a otros. El alma viaja a un lugar donde todo existe y es posible, y desde allí puede traernos lo que necesitamos para evolucionar.
La manifestación de lo pedido se desarrolla en un proceso espiritual de 40 días, y por eso llega con gran fuerza en Yom Kipur. Pero hay una condición: después de pedir, hay que soltar, confiar y dejar que el sistema divino haga su obra sin ansiedad ni control.
Las Tres Ascensiones de Moshé

La fuerza de estos 40 días no es arbitraria. Está conectada directamente con la tercera de las ascensiones de Moshé al Har Sinai:
Para aquellos que no estan familiarizados, los sabios nos enseñan que la Primera ascensión (6 de Siván – 17 de Tamuz) de Moshé al monte, el subió para recibir la Torá y las primeras Lujot/tablas… Pero al bajar, vio al pueblo adorando al Hegel HaZajav/El becerro de oro y rompió las tablas (Shemot 32). Fue un momento de desconexión nacido de la impaciencia y la confusión.
En su Segunda ascensión (18 de Tamuz – 29 de Av) Moshé subió nuevamente y dedicó 40 días a súplicas y rezos, pidiendo perdón al Creador por el error del pueblo. Estos días fueron de profundo juicio y dolor.
Y en Tercera ascensión (1 de Elul – 10 de Tishrei), la que corresponde a este período en específico en el que nos adentramos desde hoy, Moshé ascendió una vez más, y después de 40 días bajó con las segundas tablas el día de Yom Kipur. Fue entonces que El Creador le dijo: “סלחתי כדבריך – Salajti kidvareja, Te he perdonado conforme a tu palabra” (Bamidbar 14:20).
Este “perdón” no significó borrar el pasado, sino abrir la puerta a la rectificación y al renacimiento. Por eso, los 40 días de Elul hasta Yom Kipur llevan la energía de volver a empezar, de la posibilidad de corregir y comenzar de nuevo.
Enseñanzas de los Sabios

El Arizal reveló que Elul es el tiempo en que el Creador “sale al campo”, acercándose a cada alma con ternura y sencillez, esperando nuestra iniciativa para regresar a Él. No requiere ceremonias ni intermediarios: el Rey mismo camina entre nosotros, listo para escucharnos y abrazarnos.
El Baal Shem Tov explicó que así como el shofar despierta el corazón dormido y rompe las capas de indiferencia, el mes de Elul despierta nuestra conciencia divina interior, recordándonos que el alma tiene siempre la capacidad de levantarse y volver a brillar, sin importar cuánto haya tropezado.
El Rebbe de Lubavitch enseñó que Elul no es un tiempo únicamente de introspección, sino de acción práctica. Es el momento de dar pasos concretos: mejorar un rasgo de nuestro carácter, reparar una relación, fortalecer un vínculo con el prójimo y con el Creador. Cada acto, por pequeño que parezca, resuena con mayor fuerza en este mes porque los cielos están más abiertos que nunca.
Rabí Najmán de Breslov enseñaba que muchos enfrentan Elul con tristeza y pesadumbre, porque creen que la Teshuvah significa arrepentirse con dolor y cargar con la culpa. Pero en realidad, Teshuvah significa “volver, realinearnos, reconectarnos con la Fuente”. No es quedar atrapados en lo que hicimos mal, sino redescubrir el camino que siempre estuvo ahí para nosotros. El dolor solo nos encadena al pasado; la Teshuvah auténtica nos libera y nos impulsa hacia adelante, con esperanza.
Nuestros sabios comparan Elul con el viernes del año, el Erev Shabat. Es el sexto mes del calendario, que prepara la llegada de Tishrei, el “Shabat del año”. Así como el viernes no es un día de culpa por lo que no logramos en la semana, sino un tiempo para preparar con amor la mesa y la casa para Shabat, Elul no es para culparnos, sino para construirnos con intención, con alegría y con visión del ser que queremos ser.
Y en ese proceso, no estamos solos: el Creador ya nos ha perdonado incluso antes de que terminemos de hablar. Lo sabemos porque en este mes, antes de tocar el shofar, resuenan los Trece Atributos de la Misericordia, con los cuales Él se revela, siempre dispuesto a darnos otra oportunidad:
יְיָ יְיָ אֵל רַחוּם וְחַנּוּן אֶרֶךְ אַפַּיִם וְרַב־חֶסֶד וֶאֱמֶת. נֹצֵר חֶסֶד לָאֲלָפִים. נֹשֵׂא עָוֺן וָפֶשַׁע וְחַטָּאָה וְנַקֵּה
ADN”Y, ADN”Y, El rajúm vejanún, érej apáyim veráv jésed ve-EMET, notzér jésed la’alafím, nosé avón vafésha vejattá’á venaké.
ADN”Y, ADN”Y, Dios compasivo y misericordioso, paciente, abundante en bondad y en verdad. Guarda la bondad para miles de generaciones. Perdona la iniquidad, la desconexión y el error, y otorga pureza.
Estos atributos son la clave de Elul: la certeza de que no somos definidos por nuestras caídas, sino por nuestra capacidad de volver, de elegir de nuevo, de realinearnos con la Fuente.
Elul es, entonces, un tiempo de cercanía, de despertar y de transformación práctica. El Rey está en el campo, el shofar resuena en nuestro corazón, y el perdón ya está dado: solo nos queda responder con alegría, acción y una nueva visión de quienes queremos ser.
Meditación de Elul

La noche del 1 de Elul, antes de dormir, en el instante preciso en que el cuerpo se entrega al descanso y el alma comienza a elevarse, cierra los ojos y haz un pedido a tu alma….Pide una visión clara de lo que necesitas transformar… Pide fuerza para soltar lo que ya no corresponde… Pide inspiración para servir mejor, dar más y despertar tu chispa divina
Y Luego… suéltalo. Confía. El pedido ya está sembrado en lo alto y germinará en los 40 días hasta Yom Kipur.
Reflexión personal!!!!

El shofar que escuchamos hoy en familia no fue un simple eco en el aire, fue una invitación. Un llamado a recordar que la vida misma es un shofar, que constantemente despierta nuestra alma para elegir entre repetir lo viejo o comenzar de nuevo.
Elul nos recuerda que no somos definidos por nuestros errores, sino por nuestra capacidad de levantarnos, rectificar y volver a empezar.



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